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21 12 2010

En el borde oriental de los Mares Gemelos se encuentra la selva esmeralda de Kehjistan. Hace varios miles de años, los cazadores-recolectores se vieron atraídos por los frondosos bosques, la lluvia fértil y abundante caza de Kehjistan. Pero había algo más, Kehjistan estaba lleno de nudos de energías mágicas. Aquellos que tenían capacidades arcanas innatas comenzaron a sentir y reconocer a estas fuerzas, se reunieron en grupos para explorar estas áreas especiales. Fue aquí donde los primeros clanes de magos, el Vizjerei, la Enéada y el Ammuit, fueron fundados. Por desgracia, la historia de Kehjistan no es pacífica, y la guerra de magos que estalló casi destruyó los clanes.

Geográficamente, Kehjistan abarca casi un tercio del hemisferio oriental de Santuario. Kehjistan tiene la mayor selva tropical del mundo conocido. Esta enorme extensión de selva, que es la más larga, alimenta el río Argentek, el río más ancho en Santuario. Cientos de pequeños ríos y afluentes giran y giran a lo largo de su curso a través de los bosques tropicales, hasta que finalmente se unen con el poderoso Argentek. Herboristas y alquimistas veneran la selva por su diversidad ecológica. Hasta hace poco, estos sabios que venían de todas partes para estudiar y recoger las plantas y animales raros hicieron sus hogares aquí. Ahora, la selva es demasiado peligrosa para visitarla y mucho menos habitarla. Pueblos enteros, incluso ciudades pequeñas han desaparecido.





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18 12 2010

Scosglen es el hogar de los druidas, está localizado en la parte noreste de Santuario. Al sur hace frontera con el país de Kehjistan y se acerca al Mar Mongelado en la frontera noroeste del país. Después de la guerra de los Magos, un grupo de bárbaros huyó a los bosques profundos de Scosglen. Scosglen ha sido habitada por los druidas desde entonces. Allí, en altas torres, los druidas y aprendieron a controlar el clima, los animales, e incluso a cambiar de forma. En el antiguo tomo de los druidas, el Scéal Fada, está escrito que Bul-Kathos, el gran y antiguo rey de las tribus bárbaras, confió en un misterioso confidente, al que se hace referencia sólo como Fiacla-Géar. A veces se describe a este hombre como el amigo más íntimo de Bul-Kathos y, en otros momentos, se hace referencia a él como su hermano. Fuere cual fuere su relación, estaban muy unidos y compartían los secretos de sus ancestros: los que hablaban de los misterios ocultos bajo la cima del monte Arreat, de la venerada misión de protección de dichos misterios por parte de su gente y de las profecías relacionadas con los oscuros tiempos que estaban por llegar. Ambos estaban de acuerdo en que, para cumplir con su tarea sagrada, su gente debería consagrarse a esta empresa. Sin embargo, no se ponían de acuerdo en cuál era exactamente la mejor forma de llevar esto a cabo. Bul-Kathos creía que solo si se unían las tribus y las entrenaban en una estricta disciplina marcial, podrían realmente concentrarse en su objetivo durante generaciones. Fiacla-Géar, por otro lado, pensaba que sólo si conseguían la unión espiritual con la tierra que habían jurado proteger podrían realmente apreciar la importancia de su labor. Ambos estaban de acuerdo en que la filosofía del contrario tenía su valor y, por lo tanto, cuando Bul-Kathos unió a las tribus, Fiacla-Géar reunió a un pequeño grupo compuesto de los guerreros-poetas y chamanes más importantes de las tribus y se retiró, envuelto en el misterio, al bosque que rodeaba la zona conocida como Scosglen. Allí, él y su gente crearon el primer refugio de druidas: unas enormes torres de piedra sin mortero, cubiertas de lianas y escondidas para su seguridad bajo las hojas de la bóveda del denso bosque. Allí vivieron desde ese momento, creando para sí mismos una nueva forma de vida. Crearon una nueva cultura y lenguaje, alejándose de sus parientes los bárbaros y de sus costumbres, jurando que no volverían nunca a las estepas del monte Arreat hasta que llegase el momento de Uileloscadh Mór: la batalla final entre los hombres de este mundo y los demonios del infierno. Aquí, como preparación para el inminente conflicto, les enseñó el Caoi Dúlra, una forma de pensar, en cuyo núcleo de creencias intrínsecas se encuentra la armonía con los objetos naturales del mundo, sus plantas y animales, ya que son la personificación del mundo que los druidas han jurado proteger. No solo Caoi Dúlra era la base de su sistema de valores sino que, además, a través de su estudio y puesta en práctica los druidas aprendieron el vínculo con las entidades naturales de Santuario. Esta unión era tan absoluta que después de un tiempo descubrieron cómo hablar a las plantas y animales, y estos seres comenzaron a revelarles los secretos del mundo natural. Les enseñaron los métodos para llamar a los animales desde muy lejos, para convocar a plantas centinelas de la tierra, para cambiar su propia apariencia y para compartir sus fuerzas con sus parientes animales; incluso les enseñaron, hasta un cierto límite, métodos para controlar el tiempo. En el Túr Dúlra, el mayor refugio de druidas, se encuentra el magnífico roble Glór-an-Fháidha. Este árbol es la fuente más venerada para los druidas, como guía y por sus enseñanzas. Bajo sus ramas, durante siglos, los druidas de Scosglen pusieron a punto no sólo su poderoso arsenal de magia natural, sino también las habilidades marciales que retuvieron de sus ancestros bárbaros. Actúan de este modo porque piensan que serán la última línea de defensa llegado el momento del gran conflicto, un momento que a su parecer está a punto de llegar. Tras la reciente aparición de habitantes infernales y del Leathdhiabhala –corrupciones demoníacas de todas las criaturas que los druidas habían jurado defender-, no han tenido más remedio que salir de sus bosques y enfrentarse a los últimos esbirros del caos. Los druidas rechazan el uso de la magia tradicional o Dubhdroiacht, que es el nombre que ellos le dan. Prefieren la práctica de la forma de magia basada en su fuerte vínculo con la naturaleza. A través de su íntimo parentesco con el mundo de Santuario, un druida tiene el poder de invocar fuego, tierra y los vientos. Es amigo de los animales salvajes y puede convocarles para ayudarle. También pueden utilizar su destacada relación con los animales para cambiar la apariencia de su propio cuerpo, haciendo uso de las fuerzas y habilidades de sus compañeros del bosque para poder servir mejor a su causa.





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14 12 2010

Aranoch es la región que se encuentra al lado oriental de la cordillera Tamoe, esta cordillera es la línea de la frontera oriental de los reinos occidentales, actúa como una barrera natural en estas provincias. Aunque en la mayoría de las zonas intransitables, estas montañas tienen un bosque inmenso y frondoso. Estos bosques están en marcado contraste con los páramos sombríos que se extienden más allá de ellos hacia el este: los desiertos implacables barrieron la arena de Aranoch. Con uno de los climas más duros de Santuario, los desiertos de Aranoch se cobran la vida de muchos incautos cada año. Sólo los nómadas más robustos y altamente capacitados son capaces de sobrevivir más de unas pocas horas en este ambiente abrasador. Esta tierra árida está compuesta principalmente por grandes extensiones yermas, salpicado con sólo algunas zonas especialmente adaptadas para las plantas y los árboles. El agua es una rareza entre las dunas de arena de Aranoch y los períodos de sequía duran años. El clima de este desierto es aún más extremo en las diferentes estaciones del año, los meses de verano por el día, irradia un calor que amenaza la vida, y durante los meses de invierno por la noche, las temperaturas bajan debido a los vientos helados que corren libres por la superficie del desierto.

Situado en el extremo occidental de los Mares Gemelos, la ciudad joya de Lut Gholein realmente ha prosperado en el entorno sin piedad de Aranoch. La mayoría de este mérito se debe a la ubicación costera de la ciudad y los fuertes lazos comerciales con los reinos de la costa tanto al este como al oeste. Aunque algunas bandas de los pueblos nómadas han encontrado maneras de sobrevivir en este desierto tan hostil, todos, incluso ellos, se mantienen alejados de estos páramos de arena. La naturaleza peligrosa y el ambiente único y mortal de Aranoch no tiene igual. Pocas criaturas pueden sobrevivir en este hábitat tan implacable, pero aún así algunos animales lo han logrado.





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8 12 2010

Las Tierras Salvajes de Sharval son las tierras altas y las montañas de las tribus bárbaras. Ubicadas al norte del desierto de Aranoch, al oeste de Scosglen y al sur del Mar Congelado, las Tierras Salvajes de Sharval son definitivamente una de las mayores áreas geográficas de Santuario.

Las ciudades más habitadas por este orgulloso pueblo fueron: Harrogath, fundada a los pies del sagrado monte Arreat, fue la más conocida de todas y una de las últimas líneas de defensa del aguerrido pueblo bárbaro, y Sescheron, la capital de las Tierras Salvajes de Sharval.

Se cuenta que cuando el mundo era aún muy joven, se encomendó a las tribus de las Estepas del Norte una responsabilidad sagrada. En lo más profundo del gran monte Arreat, se halla una fuente de inmenso poder, crucial para el bienestar de toda la humanidad. Las tribus actuaban como guardianes de esa fuente y su estilo de vida giraba alrededor de este deber sagrado.

Envuelto en un halo de misterio y tradición, este pueblo se refiere a sí mismo como los “Hijos de Bul-Kathos”, el gran rey de la antigüedad y uno de los más notables Nephalem. Para proteger sus tierras de las fuerzas exteriores, llevaron un estilo de vida nómada y se trasladaban frecuentemente dentro de los confines de las estepas, manteniendo pocos asentamientos permanentes. Al aislarse del mundo que se encuentra más allá de sus territorios, los bárbaros evitaron el uso de magia y maquinaria compleja, puesto que creían que esas cosas sólo podían debilitar la resolución desarrollada a lo largo de muchos años.

Los Hijos de Bul-Kathos desarrollaron un vínculo muy estrecho con la tierra, y aprendieron a aprovechar las materias primas de la naturaleza para mejorar su propia habilidad física. Por ello, y por su independencia de los atavíos del mundo exterior, los Reinos del Oeste se han referido históricamente a estas tribus como “Bárbaros”, un calificativo que contradice la rica historia cultural y espiritual que este pueblo posee en realidad. Aunque algunos comercian con este curioso pueblo, sólo lo hacen a lo largo de las fronteras más alejadas de sus tierras. Están prohibidas todas las intrusiones al territorio alrededor del monte Arreat y los guerreros de las tribus del norte están siempre preparados para reprimirlas. Cualquier intento de conquista se ha encontrado siempre con una resistencia feroz y decidida.

Un relato de las escaramuzas cuenta cómo hordas de bárbaros aparecieron furtivamente donde tan sólo un instante antes no había nadie. Los bárbaros llevaban el cuerpo pintado con extraños dibujos y aullaban como los fieros vientos de las montañas al mismo tiempo que descendían sobre los invasores. La mitad del ejercito trasgresor tiró sus armas y huyó despavorido. La otra mitad sufrió la ofensiva de los norteños, ofensiva cargada de un ímpetu que ninguno de los invasores curtidos por la guerra había presenciado jamás. No se pidió clemencia. Tampoco se tuvo compasión. Sin embargo, al final, cuando los extranjeros tocaron retirada, los bárbaros no fueron a su caza… al menos nadie vio que lo hicieran.

Resulta curioso que hace poco, un reducido número de guerreros bárbaros ha sido visto errando fuera de los confines de las Estepas y preparados para la guerra.

Conocidos por su asombroso arrojo en el ataque y por su comportamiento arrogante, los bárbaros parecen estar siempre prestos a luchar. En condiciones adversas, los bárbaros se distinguen en el combate físico por sus proezas de fuerza tremenda. Su poder radica principalmente en un entrenamiento físico intenso, pero también en la absorción de energías fundamentales de su entorno. Pueden manifestar estas energías o sumarlas a su ya considerable catalogo de proezas sobrehumanas de fuerza y poder.





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7 12 2010

Años después de que el último de los Horadrim hubiera muerto, una gran sociedad prosperó en las tierras de Occidente. Con el paso del tiempo, muchos peregrinos orientales se asentaron en las tierras circundantes a la actual Khanduras y pronto establecieron pequeños reinos independientes.

Algunos de estos reinos peleaban con Khanduras sobre la tenencia de la propiedad o las rutas del comercio. Estas peleas hicieron poco para conservar la paz duradera de Occidente, el gran reino de Westmarch resultó ser un fuerte aliado de Khanduras ya que ambas tierras compartían negocios de trueque y comercio.

Durante este tiempo, una religión nueva y audaz de la Luz conocida como la Iglesia de Zakarum comenzó a extenderse por todo el reino de Westmarch y en muchos de sus principados del norte. La Iglesia de Zakarum, fundada en el Lejano Oriente, imploró a sus seguidores que aceptaran la luz y abandonaran la oscuridad que se escondía dentro de sus almas. El pueblo de Duncraig, la Capital de Westmarch, aprobó los estatutos de Zakarum como su sagrada misión en el mundo. Westmarch comenzó a volverse hacia sus vecinos, esperando que abrazaran este nuevo comienzo, pero las tensiones aumentaron entre los reinos de Westmarch y Khanduras cuando los sacerdotes de Zakarum comenzaron a predicar su dogma extranjero en Khanduras.

Fue entonces que el gran señor del norte Leoric llegó a las tierras de Khanduras y, en nombre de Zakarum, se autoproclamó rey. Leoric era un hombre profundamente religioso y había llegado acompañado de muchos Caballeros y Sacerdotes. Leoric y su consejero de confianza, el Arzobispo Lazarus, se dirigieron a la ciudad de Tristán. Leoric se apropió del antiguo y decrépito Monasterio que descansaba abandonado en las afueras de la ciudad, lo convirtió en su centro de poder y lo renovó recuperando la altura de su gloria antaño perdida. Aunque el pueblo libre de Khanduras no estaban contentos con ser gobernados bajo el repentino dominio de un rey extranjero, Leoric les sirvió con justicia y poder. Finalmente, el pueblo de Khanduras aprendió a respetar a Leoric, sintiendo que él sólo buscaba guiar y proteger contra la opresión de la Oscuridad.